El banco de trabajo

Enero de 2000 algo. Por aquel entonces mis hijos eran muy pequeños. Los padres me sugirieron la idea del regalo conjunto para el cumple de mi retoño mayor. Me fui a LIFER en busca de ese regalazo. Me acuerdo que estuve tentada con una cocinita pero que finalmente terminaríamos fabricando nosotros (la que ha “liao” el pollito), el caso es que me decidí por este banco de trabajo.

 

El banco estaba genial, venía con herramientas, tuercas y estuvo con nosotros un montón de años.

Inciso. Este es mi hijo mayor, con camiseta rosa, sí. Nunca nadie se rió de él ni le supuso ningún problema y mira que ha sido y sigue siendo un tiquismiquis toda la vida con el tema de la ropa, no quiere zapatos, ni polos para que te voy a hablar del jersey de lana (picapica)… A veces los padres, nos volvemos locos. Como con el tema de la cocinita para las niñas y el banco de trabajo para los niños. Los míos tuvieron las dos cosas, SIN PROBLEMA.  De hecho la primera cocinita sigue en su cuarto y con 13 años todavía no me ha dicho por favor saca esto de mi territorio.

Que me desvío, el banco era una pasada pero esos colores, me dañaban las retinas así que sobre la marcha lo tuneé. En aquellos tiempos (como en el Antiguo Testamento) no había Chalk Paint o yo no lo conocía así que, le di bien de brochazos. Notesé mi etapa creativa con esos decapados conjuntados.

 

Empecé con la cocina, el mercado, el pupitre y la gente me pedía un banco de trabajo y alucina, yo decía que NO SABIA HACERLO… Me empeñaba en que debía tener esos agujeros por toda la estructura y no salía del bucle. Siete años después aquí lo tenéis, tampoco era para tanto pero cuando uno se cierra, no hay forma.

Lo que me gusta de éste es que se ve que es un Macarena Bilbao, el cajetín es el cubertero de la cocina, el pomo para sujetar la sierra es el mando de los fuegos y la estructura se asemeja a la de la cocina…

 

 

Al igual que el que yo compré, al mío puede incorporarse un juego de tuercas y el set de herramientas. Con esto no quiero que se comparen, puesto que no tenemos nada que ver el uno con el otro en costes de fabricación. Simplemente te cuento la historia de como surgió porque me gusta contar el origen, las ideas, el cómo se me ocurrió. Sin más.

 

(Foto: @sandraholmes)

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